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Para los niños menores de doce meses la leche no es el mejor producto. La de vaca tiene unos niveles de nutrientes que no son los adecuados para los pequeños al ser especialmente pobre en hierro, ácido linoléico y vitamina E.
Los especialistas consideran que la leche entera contiene demasiada cantidad de proteínas para los bebés. Esta sustancia se elimina a través de la orina, pero los riñones de los niños más pequeños no tienen la capacidad para procesar grandes cantidades. Para los menores de un año, la leche materna es la más beneficiosa y si la lactancia no fuera posible, existen preparados para biberón que son los más adecuados para estos casos.
La leche desnatada aporta los mismos nutrientes que la entera, excepto la grasa. Es algo que ya todo el mundo sabe, sin embargo, la leche sin grasa o con un contenido bajo debería estar indicada a niños con problemas de obesidad, según los pediatras.
Hay que tener en cuenta que los niños españoles suelen poseer un exceso de grasa y la leche aporta una cuarta parte de ésta. En Europa está erigiéndose como alternativa a los productos lácteos enteros, los desnatados para los menores, pero sólo para aquellos que tengan más peso del normal.
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